"Debes decretarlo, para que se haga realidad, sientelo dentro de ti, deja que invada todo tu cuerpo y luego da gracias, no dudes, sino tus deseos no se materializaran", fueron las palabras de mi guia espiritual la última vez que nos juntamos a hablar de futuros.
Recordé sus sabias palabras esta semana, cuando mi jefa me anunció lo que he estado esperando por años, una pasantía a un lejano lugar: "soló veinte cupos y uno es tuyo", me dijo, luego vinieron los abrazos y besos de mis colegas, las felicitaciones de mis superiores, las fotos en la prensa y el orgullo en los ojos de la Vale, que no paraba de contarle a una de sus mejores amigas lo feliz que estaba por mis logros, has trabajado tanto me decía, te lo mereces.
Ambas sabemos que nos tendremos que separar un tiempo, que estaré a millones de kilómetros de distancia, compartiendo con personas que no conozco, pero que la vida con su infinita sabiduría nos esta dando una oportunidad real de crecimiento.
Así empezaron a llegar cosas materiales que la Vale y yo sonábamos tener, un nuevo auto más grande con capacidad para llevar a la familia que un día tendremos, un auto de color negro decreté y a los pocos días, una llamada nos contactó con lo que buscábamos.
Me quería reconciliar con una persona de mi pasado, a quien extrañaba mucho y como por arte de magia me encontré con ella en la calle, me gusto volver a verla y saber que estaba bien y que todo había quedado atrás.
Anoche, la Vale y yo estuvimos hablando hasta tarde y preguntándonos lo que significa la maternidad en nuestras vidas, le dije que me daba miedo pasar por un nuevo tratamiento otra vez, sentí que por primera vez logré encontrar un significado al estado indoloro en que me sentía sumida, no soy muy buena para verbalizar mis sentimientos, me cierro y me cuesta transmitir lo que siento.
Volvamos a intentarlo después de tu viaje, me dijo la Vale, y después de un silencio sepulcral, le dije que sí, que iba a necesitar todo su apoyo, más que antes, así que haremos el tercer intento de inseminaciòn artificial y si no hay resultados positivos, apostaremos por una fertilizaciòn in vitro.
Por el momento, sigo disfrutando de la bailarina más hermosa y dedicada y del Ignacio que crece cada día con mas fuerzas y que hoy cumple un mes, le compramos un torta para celebrar sus primeros días de vida, sus ojos son almendrados igual que los mios, ambos son mi motivaciòn para seguir con mi lucha de ser madres y prolongar mi vida.

